Un Madrid consigue la victoria por la mínima en el último respiro. Un equipo que genera más dudas que certezas.

Un Madrid que llega herido a este encuentro después de la derrota en champions, un partido que reflejo la inestabilidad de este equipo. Y un rayo que empieza muy bien sin intimidarse de visitante, generando ocasiones sin achicarse. El Madrid abrió el marcador pero el dominio le duró solo unos minutos ya que el encuentro estuvo bastante igualado y el gol del Rayo iba a llegar tarde o temprano. El equipo blanco revivió en el tiempo agregado y pudo llevarse la victoria con el gol de penal de Mbappe.

Arbeloa apostó por una alineación bastante parecida al partido anterior pero esta vez con Camavinga de lateral izquierdo, una posición que el entrenador ha estado rotando entre el Francés y Carreras. Cuarto partido consecutivo para Mastantuono como titular, que comienza a tener más protagonismo. Y debido a la lesión de Bellingham al comienzo del partido, a Arbeloa le tocó cambiar su plan de juego con la incorporación de Brahim.

El Rayo le dio pelea al equipo local que nunca tuvo control absoluto del partido. El equipo blanco tuvo destellos de buenos momentos pero luego los jugadores se desconectaban entre ellos y se veía un equipo perdido. Parecía que hoy no era el día del madrid, no solamente por los tiros que dieron al palo, sino también porque el equipo no se mostró superior. 

El Rayo se marchó con la sensación de haber jugado a un gran nivel y haberle dado lucha al Real Madrid. Y el equipo blanco se queda con los tres puntos y vivo en la lucha por la liga pero con la sensación de que hoy se salvó, pero quizás otro día no.