Los goles de Gonzalo y Bellingham dieron la victoria ante el Oviedo en una noche marcada por los silbidos.
El Madrid venció al Oviedo, pero el resultado no consiguió cambiar el ambiente que rodea al equipo. Después de perder la Liga y quedar lejos de los objetivos marcados al inicio de la temporada, el Bernabéu volvió a mostrar su descontento. Los blancos encontraron los goles suficientes para sumar otra victoria, aunque la sensación general fue la de un equipo que juega para cerrar el curso mientras la afición sigue exigiendo respuestas.
Arbeloa apostó por varias rotaciones y dejó fuera de inicio a nombres importantes como Mbappé y Bellingham. El técnico buscó dar protagonismo a jugadores que habían tenido menos minutos durante la temporada, mientras el equipo intentaba recuperar algo de confianza en un contexto complicado. Sin embargo, ni los cambios ni el rival consiguieron aumentar la intensidad de un encuentro que durante muchos minutos se jugó a un ritmo muy bajo.
El Oviedo no se dejó impresionar por el escenario y compitió con personalidad. El conjunto asturiano movió el balón con tranquilidad y llegó a generar algunas de las ocasiones más claras de la primera parte. El Madrid tuvo dificultades para encontrar espacios y solo despertó cuando logró aprovechar un error rival. Brahim encontró a Gonzalo cerca del descanso y el canterano volvió a demostrar su capacidad para aprovechar cada oportunidad que recibe, adelantando a los blancos en uno de los pocos momentos de claridad ofensiva.
La segunda mitad mantuvo un guion parecido. El Oviedo siguió esperando su momento y estuvo cerca del empate en varias acciones, mientras el Bernabéu alternaba la indiferencia con los silbidos. La entrada de Bellingham dio algo más de energía al equipo y fue precisamente el inglés quien terminó sentenciando el partido. Más allá del gol, las mayores ovaciones de la noche fueron para Dani Carvajal en su regreso y para Santi Cazorla, que recibió el reconocimiento de todo el estadio.
El Oviedo se marchó con la sensación de haber competido dignamente en uno de los escenarios más difíciles del fútbol español. El Madrid, en cambio, sumó tres puntos que apenas modifican el estado de ánimo que rodea al club. Porque esta vez el resultado fue secundario. Lo que dejó la noche fue la imagen de un Bernabéu que sigue esperando mucho más de un equipo al que ya no le basta con ganar.