El equipo de Scariolo dominó gran parte del encuentro y resistió la reacción visitante en el último cuarto.
El Madrid sigue atravesando uno de sus mejores momentos de la temporada. La victoria ante Baskonia no fue la más brillante, pero sí una muestra de la confianza que atraviesa el equipo. Los blancos dominaron durante muchos minutos y, cuando el partido se complicó en el tramo final, encontraron respuestas para asegurar otro triunfo europeo.
Scariolo volvió a confiar en un grupo que lleva semanas compitiendo a gran nivel. El regreso al Movistar Arena, después de varios partidos lejos de casa, permitió al equipo reencontrarse con su afición. Desde el inicio se vio un partido intenso y de mucho ritmo. Baskonia respondió a cada intento de escapada madridista y obligó a los locales a trabajar cada posesión.
Tavares marcó diferencias cerca del aro durante la primera mitad. El Madrid encontró segundas oportunidades gracias al rebote ofensivo y logró pequeñas ventajas en el marcador. Sin embargo, Baskonia se mantuvo siempre cerca. Los visitantes encontraron puntos desde el perímetro y evitaron que el partido se rompiera antes del descanso.
La diferencia apareció tras el paso por vestuarios. Campazzo y Hezonja lideraron los mejores minutos del Madrid. Ambos elevaron el nivel ofensivo del equipo y ayudaron a construir una ventaja que parecía definitiva. También apareció Maledon con varios puntos importantes para ampliar la distancia y acercar la victoria.
Pero Baskonia no se rindió. Howard despertó en el último cuarto y cambió por completo el partido con varios triples consecutivos. Cuando los visitantes llegaron a ponerse por delante, el Madrid reaccionó. La defensa aumentó la intensidad, Abalde frenó a Howard y Campazzo volvió a asumir el liderazgo. El equipo cerró el encuentro con madurez y confirmó una sensación que viene creciendo desde hace semanas: este Madrid sabe sufrir y también sabe ganar cuando más lo necesita.