Los de Scariolo remontaron una desventaja de 14 puntos ante Dubai Basketball y comenzaron 2026 con una gran actuación colectiva
El Madrid arrancó 2026 de la misma manera que terminó el año anterior: ganando. Sin embargo, la victoria ante Dubai Basketball fue mucho más que un resultado positivo. El equipo de Scariolo volvió a demostrar una capacidad de reacción que se está convirtiendo en una de sus principales virtudes. Después de verse 14 puntos abajo antes del descanso, los blancos transformaron el partido con una segunda mitad llena de energía, defensa y confianza.
El encuentro comenzó con igualdad y un ritmo ofensivo muy alto. Scariolo mantuvo la confianza en un bloque que atraviesa un gran momento, pero el Madrid fue perdiendo consistencia con el paso de los minutos. Dubai Basketball encontró ventajas desde el perímetro y castigó los errores defensivos de los locales. La falta de fluidez ofensiva y algunos problemas en la circulación del balón permitieron al conjunto visitante marcharse al descanso con una ventaja que parecía preocupante.
La reacción llegó tras el paso por vestuarios. Campazzo, Lyles y Tavares elevaron el nivel competitivo del equipo desde los primeros minutos del tercer cuarto. El Madrid recuperó intensidad en defensa y comenzó a correr la pista con mucha más velocidad. La diferencia fue desapareciendo poco a poco hasta que el Movistar Arena volvió a creer en la remontada. Cada posesión transmitía una sensación distinta a la de la primera mitad y el partido cambió por completo.
El último cuarto confirmó la transformación madridista. Hezonja asumió protagonismo en ataque, mientras Garuba y Tavares protegían el aro con autoridad. El trabajo colectivo permitió al equipo controlar el ritmo del encuentro y superar los 100 puntos por tercera vez en la competición. Dubai Basketball intentó mantenerse con vida, pero ya no encontró los espacios ni la confianza que había mostrado antes del descanso.
Los visitantes se marcharon con la sensación de haber desaprovechado una gran oportunidad. El Madrid, en cambio, volvió a reforzar una idea que se repite cada semana. Este equipo no necesita jugar perfecto para ganar. Cuando encuentra intensidad defensiva y confianza en ataque, es capaz de cambiar cualquier partido. Y esa capacidad de reacción empieza a convertirse en una de sus mayores fortalezas.