Los blancos remontaron 14 puntos ante Unicaja gracias a una defensa asfixiante en la segunda parte y cerraron el año invictos en casa en Liga.
El Madrid confirmó ante Unicaja que atraviesa uno de los mejores momentos de la temporada. No porque dominara de principio a fin, sino porque supo reaccionar cuando el partido parecía escaparse. Los de Scariolo llegaron a estar 14 puntos abajo en la segunda mitad, pero transformaron un encuentro complicado en una nueva victoria gracias a su energía defensiva y a una reacción colectiva que desbordó a su rival.
El técnico italiano apostó por el bloque habitual en el último partido del año en el Movistar Arena. Sin embargo, durante gran parte de la primera mitad el plan no funcionó. Unicaja jugó con confianza, dominó el rebote y encontró soluciones tanto cerca del aro como desde el perímetro. El Madrid tuvo buenos momentos ofensivos con Hezonja, Llull y Tavares, pero nunca consiguió controlar el ritmo del encuentro.
La situación empeoró tras el descanso. Unicaja amplió la diferencia hasta los 14 puntos y parecía tener el partido bajo control. Fue entonces cuando Scariolo cambió el rumbo del encuentro con un quinteto más móvil y dinámico. Garuba, Hezonja, Feliz y Maledon elevaron la intensidad defensiva y el equipo comenzó a recuperar balones, cerrar el rebote y correr la pista. En apenas unos minutos, el Madrid pasó de perseguir a su rival a completar una remontada espectacular.
El último cuarto confirmó el cambio de tendencia. Feliz brilló en su partido número 100 con la camiseta blanca y fue clave para mantener la ventaja. Maledon apareció en los momentos decisivos y Hezonja volvió a liderar al equipo en ambos lados de la cancha. Mientras tanto, la defensa madridista anuló por completo el ataque visitante y dejó a Unicaja sin respuestas cuando más las necesitaba.
Unicaja se marchó con la sensación de haber tenido el partido en sus manos durante muchos minutos. El Madrid, en cambio, cerró el año con una victoria que explica perfectamente su crecimiento reciente. Porque más allá del marcador, los blancos demostraron que cuando aumentan su intensidad defensiva son capaces de cambiar cualquier partido. Y esa es una señal muy positiva para lo que viene.